Entrevista a Bruno Baw y Margarito Dela Guetto

Publicado por el 05/12/2017 en Entrevistas

El pasado 17 de noviembre tuvo lugar la presentación del fanzine de los fotógrafos Bruno Baw y Margarito Dela Guetto en Antídoto28 (Barcelona). El proyecto es un diálogo visual entre estos dos artistas, cuyas producciones convergen en aspectos como lo espontáneo, la transgresión, la intimidad y una actitud crítica al discurso mayoritario planificado y comercial de las redes sociales, los mass media y la publicidad.

Hemos estado charlando con ellos sobre cómo se llevó a cabo este proyecto, su relación con la fotografía analógica, su visión de las redes sociales y sus planes de futuro.

Bruno vive en Vigo y Margarito en Barcelona…¿Ya os conocíais antes de este proyecto? ¿Cómo surgió realizar algo juntos?

Bruno: Margarito y yo nos conocíamos de Instagram y un día surgió la idea de hacer algo juntos. Desde el principio tuvimos claro que sería en analógico, Polaroids por su parte y 35 mm por la mía. Todo fue muy bien la verdad. Yo tenía miedo por temas de resolución y tamaño porque usé muchas cámaras y carretes diferentes, pero fue todo muy natural. No hubo mucha presión.

Margarito: Lo conocía por las redes y tras ver sus fotos, tenía ganas de conocerle en persona. Ese fue uno de los motivos que me empujó a hacer el fanzine. Me atraen mucho sus imágenes y me hablan por sí solas. Así que decidí ponerme en contacto para llevar a cabo algo juntos.

En el fanzine, las fotografías son totalmente las protagonistas y apenas hay texto a excepción de vuestros nombres y los agradecimientos. Sorprende por lo sobrio que es. ¿Cómo fue el trabajo de edición? ¿Teníais claro desde el inicio que iba a ser así?

Margarito: Queríamos darle mucha importancia al contenido y pensamos que esa era la mejor manera de conseguirlo. Queríamos que tuviera mucho peso visual. En cuanto al tema del título, decidimos no poner nada. Ya funcionaba bien. Hicimos 3 o 4 pruebas y cada vez quedaba mejor. No queríamos textos, a mí me cuesta mucho explicar una exposición o una foto, parece que siempre tienes que dar una justificación.

Bruno: Poner un nombre a veces supone cerrar puertas o darle una posibilidad de continuación y no sabíamos si íbamos a hacer más números. En cuanto al texto, coincido con Margarito en que queríamos dar todo el peso a las imágenes, fue deliberado. De hecho, retrospectivamente, quizás hubiera estado bien ni siquiera poner nuestro nombre.

Margarito: Tiene razón Bruno, yo ahora también lo veo así. La portada ya es muy directa.

Entre vosotros y las modelos se palpa comodidad e intimidad, ¿cómo elegís a quien retratáis?

Bruno: Por mi parte, es una combinación de muchas cosas. En el fanzine hay fotos con quien tengo mucha intimidad y con un formato muy casero y otras de gente que era la primera vez que veía. Forma parte del tipo de foto que me gusta, lo que importa es la actitud de la gente. Cuando conozco a alguien, veo lo que me gusta y lo que no me gusta para retratarlo. De todo el mundo me gusta y no me gusta algo.

Margarito: En mi caso es exactamente lo mismo, hay intimidad y a la vez mucha espontaneidad. Para mi es importante el no pensar mucho y sentirte a gusto con esa persona. Sacar lo que ella quiere y yo también. Eso es lo más importante, el feeling. Cuando lo fuerzas no sale. Hay chicas que tienen un montón de confianza y conocen lo que haces y saben cómo trabajas.

Estamos viviendo un renacer de lo analógico, ¿qué tiene para vosotros que no ofrezca lo digital?

Bruno: La inmediatez y la espontaneidad. El no poder ver la foto al instante te obliga a estar más centrado, tanto al fotógrafo como al retratado. Me gusta hacer también fotos en digital porque soy un ansioso, poder hacerlas y verlas. Pero ojalá haya un revival de lo analógico y bajen el precio de los carretes y los revelados.

Margarito: En mi caso, vivo la fotografía como algo analógico. No me cabe en la cabeza disparar un montón de fotos y no trabajar el instinto, con todo el respeto a la gente que hace digital, que no me meto, bueno sí me meto (risas). Quiero decir que una foto es una foto, no doscientas. En mi caso es más jodido porque la mayoría de mi trabajo es en Polaroid, y tengo que trabajar lo que pienso o siento y visualizarlo para disparar. Para mi esa es la idea de fotografía. Además, lo analógico me da otros elementos como poder disparar con carretes caducados, trabajar con diferentes ISOS, con diferentes marcas de carretes…Para mi es la artesanía de la fotografía.

¿Recordáis vuestra primera vez con una cámara?

Bruno: Mi padre hacía fotos, pero mi recuerdo sacando fotos es bastante tarde, la verdad. Tuve cámaras en los 2000, las típicas digitales cutres con las que hacía fotos de noche, pero sin ningún tipo de consciencia. Fue alrededor del 2012 cuando decidí empezar a hacer fotos y conseguí un par de cámaras compactas y alguna de 35. Pero siempre tuve claro lo que quería.

Margarito: Ahí me has tocado la fibra. Mi primer recuerdo es con mi padre, con 5 o 6 años. Me viene a la cabeza una excursión que hice con él y su mentor. Estaban haciendo fotos de paisajes y olivos y me colgaron una Nikon compacta, pero yo estaba más pendiente de mi perro salchicha. El maestro de mi padre estaba sordo y me chillaba. Me chillaba porque quería que sacará una buena foto. Me hizo subir a una roca y esperar a una luz bonita. Me enfadé con mi padre y le dije que no quería volver a excursiones de esas (risas). Esta fue la primera experiencia que recuerdo, lo tengo muy grabado.

¿Cuáles son vuestras influencias fuera del ámbito fotográfico?

Bruno: El cine, la música, mi humor…aunque parezca que es una idiotez, también el clima, sobre todo estando en Galicia. Yo soy de hacer fotos de interiores, porque me gusta y porque aquí el tempo es impredecible.

Margarito: Aparte de la música o el cine, a mí lo que más me influye es la calle. Por ejemplo, hoy mismo en un bar en Madrid entró una señora con dos perros y le pregunté si le podía sacar una foto.

Bruno: Yo no tengo tanto ese punto documentalista de calle, pero sí de la noche. La gente cambia, se desinhibe más, está más cómoda o se atreven a hacer cosas que de día no harían. También tienen mejores looks, la gente viste mejor de noche, las cosas son así.

¿Creéis que Instagram favorece al mundo de la fotografía o, al contrario, lo frivoliza? ¿Ese bombardeo conlleva una devaluación de la imagen?

Margarito: Creo que es una plataforma para darse a conocer pero que también exige diferenciar quién es un artista y quién busca otras cosas: una imagen concreta, un like, fama…Internet es un poco el todo vale. Es un arma de doble filo. Si haces cosas con amor y romanticismo está bien. Te puedes encontrar gente súper interesante, como es el caso de Bruno.

Bruno: Pienso como Margarito. Las redes sociales tienen una parte buena y otra mala. Son una buena herramienta para conocer gente y para presentar tu trabajo. También es verdad que hay mucha gente que no tiene nada que decir y, sin embargo, consiguen más repercusión que otra que se lo merece más. Yo tuve Fotolog, LiveJournal y Myspace y había gente que hacía cosas y las sigue haciendo y otros que eran “supermegafamosos” y ya nadie se acuerda de ellos.

Entonces…¿Creéis que si Instagram desapareciera, al mismo tiempo, desaparecerían muchos fotógrafos?

Bruno: Sin duda.

Margarito: A saco. Aparecieron muchísimos fotógrafos el día 1 de octubre de 2011, que es cuando nació Instagram. Instagram era una red social que solo se podía usar en iPhone, una aplicación donde sólo podías subir fotos sacadas con el móvil, fotos de instantes que le ponías un filtro y punto. Era super nazi, solo para gente que tenía iPhone. Dos años después se dieron cuenta del potencial que podía tener y hasta día de hoy. Si desapareciera se vería quién realmente hace fotos porque le gusta, porque diariamente las saca y se lo curra. El fanzine para mi tiene un poco de ir en contra de eso. Me gusta la idea de comprar algo físico, tenerlo en casa y poder verlo con el paso de los años.

Bruno: Creo que ahora mismo si muriera Instagram, habría gente que se daría cuenta de que realmente no tienen producción.

Margarito: En realidad, yo no subo ni un 5% de las fotos que hago.

Bruno: Yo tampoco, y cada vez menos. Si hace dos años subía fotos dos veces al día, ahora subo menos. Me cansó un poco del ritmo de Instagram. Antes seguía más a la gente, estaba más atento y aprendía más, sin embargo, siento que ahora ya no aprendo tanto. Creo que esa va a ser la muerte de Instagram: su masificación. Hay demasiada información y eso hace más difícil encontrar cosas realmente interesantes. Además, también hubo una paulatina pérdida del valor de lo que la gente sube, fomentado por las Stories. Antes la gente se pensaba un poco más lo que subir porque esas fotos se iban a quedar ahí. Ahora se actualiza menos y las fotos del día a día se suben a las Stories y como van a desaparecer a las 24 horas, no importa que sean una mierda.

¿Tenéis proyectos de futuro que nos podáis adelantar? ¿Cuáles son vuestras aspiraciones en el ámbito fotográfico?

Margarito: Mi proyecto fotográfico de cara al año que viene es sacar un libro de mis diez años como Margarito Dela Guetto como fotógrafo de Polaroids. Me gustaría seguir haciendo lo que me gusta y me encantaría conseguir colar mi estilo en marcas, conseguir que tuviera más cabida. Hacer ver que las Polaroids pueden ser también un soporte para presentar un producto o un shooting. Cambiar un poco los cánones.

Bruno: Pues yo estoy en un momento de duda existencial. Es difícil en Galicia vivir del tipo de foto que me gusta hacer, lo tengo un poco asumido. Pero eso tiene un lado positivo porque puedo hacer lo que quiero. Puedo decir que no a cosas que me ofrecen que no son de mi estilo. La experiencia del fanzine me gustó mucho y me gustaría repetirla pronto. Mi idea es llegar al punto de subir un poco más el nivel, en línea de una revista, y llegar a realizar algo periódico que pudiera autogestionarse.

Si queréis haceros con uno de estos fanzines, están a la venta en Chandal Store (Barcelona) y Sputnik Tattoo (Vigo). Y si se os hace a poco, podéis ver más fotografías en la web de Margarito y Bruno.

Autora: María Serrano
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