La dolce vita a Milano

Publicado por el 04/12/2017 en Artículos

He aquí una guía con las cosas más importantes (que consideramos que deberías saber) sobre cómo vivir ‘La dolce vita a Milano’.

FIESTA

La fiesta es una locura, y más en la temporada de la fashion week. Puedes salir el fin de semana y encontrarte a Asap Rocky o Justin Bieber en Volt o a los ángeles de Victoria Secret haciéndose cocaína en los baños de B38. Lo primero que tienes que tener en cuenta es que el día fuerte de la semana son los sábados (aunque cualquier día que el cuerpo te pida fuego puedes salir, a fiestas de mayor o menor calidad). Los clubes están abiertos de 11pm a 4am normalmente, así que familiarízate con beber pronto o tendrás que empeñar un riñón para poder pagar la cuenta dentro del club. Milano is not Spain.

Lo segundo, y quizás más importante, es que hay dos tipos de fiesta. Me explico. Por un lado tenemos las fiestas más underground (pero nunca perdiendo ese toque fancy que tanto nos encanta), donde podéis encontrar a todos los artistas y gente destacada en el “mundillo milanés”. Si conoces a las personas adecuadas en este ámbito, acostúmbrate a no pagar nada, entrar a todos los VIP’s que quieras y codearte en los clubes más guay con la peña más enrollada. Este ámbito underground recorre desde Macao (un centro social/discoteca) el cual está abierto durante todo el día con distintas performances artísticas y la música techno más ruda (con un aire muy berlinés), hasta Rocket Club o Volt, donde poder quemar la pista de baile a base de hip-hop y R&B con la gente más guapa.

Por el otro lado, podemos encontrar la versión menos classy de Milano. Sí, estoy hablando de reggaeton y EDM al más puro estilo Erasmus. Es decir, tarimas, alcohol de garrafón, jovenzuelos montándoselo por cualquier rincón de la discoteca (y no estoy hablando de gente que sienta mucha vergüenza ajena hacia su persona). En primer lugar, este tipo de fiestas son EXTREMADAMENTE baratas si eres Erasmus, guiri o pones algún tipo de acento raro. Estoy hablando de coste de entrada a un gran club (no el típico de barrio) por 1 euro, estoy hablando de botellas gratis (subvencionadas por la comunidad ERASMUS), ALCOHOL GRATIS, muy muy animal. No os vamos a mentir, no es nuestro tipo de fiesta favorita, pero si vais a Alcatraz os haréis una idea de la versión italiana de ‘Resacón en Las Vegas’. Pedios dentro un par de Fragolas y os aseguramos que acabaréis bailando breakdance en el suelo al son de ‘Ai Siu Ti Pego’, y quizás luego el seguridad de la discoteca os intente echar por refregaros muy muy despreocupadamente como hippies en celo.

Tened cuidado, ser extranjero en Milán es excusa suficiente para que te intenten timar en el taxi. Aconsejamos seguir el recorrido con Google Maps, estad muy atentos porque entre las copas que os habréis tomado y el sueño que entra en el cuerpo a las 4am, mínimo te intentan clavar 10 euros extra de taxi. Avisados estáis.

CUANDO NO ESTÁS DE FIESTA

Las resacas en Milán son excesivamente decadentes, por ello aconsejamos no encerraros en vuestra habitación de Airbnb viendo Netflix en italiano con subtítulos en inglés. Hay un par de museos con instalaciones de artistas visuales muy, MUY, MUY crema. Como Hangar Bicocca, Fondazione Prada o El museo del Novecento (entre otros). Enserio, nos os vayáis de Milán sin ir a esas dos instalaciones.

El Duomo está bien, aunque es el típico lugar turístico donde los característicos vendedores ambulantes intentaran venderte pulseras que “traen fortuna para echar polvos” o rosas un tanto pochas. No vamos a focalizarnos solo en lo malo, tienen buenos helados y puedes entrar en tiendas como PRADA o LV con aires de superioridad aunque en verdad solo lleves 30 pavos en la cartera (no te pueden echar, así que).

Navigli es una zona muy guay, más artística. La gente por allí mola mucho, además hay un bar que es bastante mitiquísimo (no os esperáis algo chic). Está al lado del lago, se llama Peppuccio. Los bares por ahí, como a mí me gusta llamarlos “bares prefiesta”, son tabernas de mala muerte (para que os hagáis una idea, son como los típicos bares españoles que han sido vendidos a familias asiáticas). Con alcohol no muy barato y una decoración no muy cuidada (por no decir que los retretes son agujeros en el suelo, sí, AGUJEROS EN EL SUELO).

Bastantes días de la semana hay mercadillos callejeros curiosos e interesantes. Id, nunca sabéis que podéis encontraros. Os podríamos decir cuáles son nuestros favoritos, pero van cambiando dependiendo del mes, de la semana o del día (pueden ser tanto fijos como eventos emergentes en naves industriales).

MAFIA Y PELEAS

“Italia está administrada por mafias, las mafias no son organizaciones, las mafias son familias”. Es una locura si no eres italiano entender la normalización global que hay con respecto a las mafias, las cuales regulan las calles (paralelamente del gobierno). Todo el mundo sabe a quién o a quién no pueden tocar, es un ambiente muy extraño y oscuro. Me atrevería a decir que más que miedo, allí por las mafias sienten como una especie de respeto inculcado (intocables).

Peleas, las peleas están al orden del día. Fuera de las discotecas, en los parques, en el centro, en los ghettos, en todos lados. Con botellas, con mariposas, llaves o palos. En serio, es una locura. Suelen surgir por varias razones:

1. Porque a alguien le han robado algo. Os informamos, Milán quizás sea de las ciudades en las que más roban (quizás, o casi seguro, por no decir que sí). Suelen robar mucho (MUCHO) por la calle, pero cuidado con la gente que está por las esquinas de las discotecas. Al loro porque están esperando que la copa te suba, vayas un poco piojo y ¡zas!, ¿qué móvil?

2. Porque ligues con la piva equivocada. Los italianos puede que sean los hombres más pasionales del mundo, pero también posesivos y celosos del planeta. Si ligas, hablas o miras más de lo necesario a la novia (o incluso sin que sea novia) del chico equivocado, sal corriendo, créeme. Te destrozan en un minuto.

3. Por malentendidos + alcohol. Creo que no hay mucho que explicar aquí. Gente pasional + alcohol + haber jugado mucho al Tekken 3 (versión 3D) = lío. (Deberíais haber visto a mi amigo el otro día detrás de una puerta mientras un italiano borracho estaba reventando todo lo que encontraba a su paso intentando entrar en nuestro piso, no fue nice, gracioso, pero no nice).

SEXO EN MILANO

¿Por qué sexo y no amor en Milano? Es tan simple como entender que Milán es una ciudad de gente con clase, elegante, tranquila. Gente con relaciones solidas basadas en 5 años de amor devoto, que “están pasando un mal momento” pero que “quieren a sus parejas”. Jajaja, de verdad, si no os cuelan esa frase más de cinco veces en una semana, algo estás haciendo mal.

Quizás el sexo en esa ciudad es de lo más fácil de conseguir (más que diez pavos de yerba, real), mucho Erasmus, mucha infidelidad y mucha movida intensa dramática. Ahí podéis encontrar una gama de escenitas desde “salir a escondidas de madrugada entre semana”, “redistribuciones varias del espacio de un piso de estudiantes” (seis parejas en una casa es un juego Tetris nivel experto, poca broma) o incluso, como antes hemos comentado, “folleto en los baños o escenarios de las discotecas”. Es un baremo bastante amplio comprobado mediante distintas formulas matemáticas, y representado con la famosa gráfica: + ALCOHOL – AMOR PROPIO. Bueno, si algo hemos aprendido de ello es póntelo, pónselo chicos. Porque como dijo un sabio italiano, “si cuela, cuela. Y si no me la p***”.

Y para finalizar, una muestra de nuestros lugares para tomar el brunch o cenar con esa persona especial.

Jaja no.

Autora: Lix Molina
Fotografía: Dani Solano
Escaneado: Mark Sicks
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"Yo no busco, yo encuentro"

Pablo Picasso