Bad Bunny: Navidad «X100pre»

Publicado por el 28/12/2018 en Música

Cuando hablamos de nombres propios de la cultura urbana de 2018, en castellano, hay 3 artistas que han copado portadas y playlists por encima del resto: Antón C Tangana Álvarez, Rosalía (Vila) y Benito Antonio Martínez Ocasio aka Bad Bunny.

De los dos primeros han corrido ríos de tinta y quemado teclados en las redacciones de todos los medios habidos y por haber, en España y Latinoamérica, y EEUU y Europa, hablando de su brillante trabajo este año. El tercero, parece que ha pasado de puntillas, pero no hay hit de ritmos isleños en el que no haya asomado las orejas el bueno de Bad Bunny.

Además, talento musical aparte, se ha convertido en un estandarte del streetwear más candente. Benito baila entre el mainstream de Supreme, la mágica excentricidad de Gucci y clásicos inmortales como las Reebok Club C.

Más allá de sus outfits, sus famosas manicuras, que también popularizó J Balvin años atrás, y su discurso inclusivo, le han servido para erigirse en altavoz de una generación que no entiende de «para chicos o para chicas», sino que abraza el hacer lo que sientes en cada momento como hoja de ruta. Todo ello dentro de una comunidad y un género criticado por su tendencia a ensalzar la figura del macho alfa.

Su imagen ha ido siempre acompañada de sus ingeniosas rimas al son del reggaeton y el trap latino. Tras coprotagonizar éxitos internacionales como «I like it« junto a Cardi B, «Mayores» con Becky G, «Te boté» de la mano de Ozuna o «Sensualidad» al lado de J Balvin, Martínez Ocasio sorprendió al mundo con el lanzamiento de su álbum debut «X100pre» («Por siempre» si lo transcribimos) en pleno 25 de Diciembre. Cayó por la chimenea como Santa Claus e incendió las redes sociales con infinidad de reacciones a los 15 temas que lo componen.

Protagonista en los Latin Grammy Awards y con apariciones en espacios como el The Late Show de Jimmy Fallon, Bunny ha vivido el año de su consagración este 2018.

Sus ya hits «Estamos bien» y «MÍA», junto a Drake, fueron el aperitivo de una bacanal de ritmos que explotó en todas direcciones, salpicando de salsa, bachata, hip hop y hasta dembow los oídos de los incondicionales del Conejo.

En el álbum, además del de «checks over stripes», participan únicamente Diplo («200MPH) y El Alfa («La romana»), hecho curioso dada su amplia trayectoria de colaboraciones.

Cada tema, de los que no hay rodado un videoclip expreso, tiene una peculiar producción audiovisual en su cuenta de YouTube. Mientras suenan las distintas canciones, en la imagen se ven escenas directamente relacionadas con el tema de las mismas, añadiendo ese componente millenial a la producción. Digna de mención aparte es «Sólo de mí», en la cuál canta a la independencia de la mujer y dispara directo al problema de la violencia machista de forma muy gráfica en el vídeo de la canción.

Echa el telón 2018, y lo hará pirriando, y pinta que en 2019, el Conejo Malo saldrá de la madriguera para hacernos bailar a su son una vez más.

 

 

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