Conversaciones: Heron Preston

Publicado por el 23/11/2018 en Entrevistas

 

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La garza es un ave zancuda de agua dulce. Su clasificación
presenta dificultades, porque no se entienden bien las relaciones
que tiene respecto a las especies de familias cercanas. Aunque
las garzas parezcan similares a las cigüeñas, los ibis y las grullas,
vuelan de un modo tan diferente que es necesario diferenciarlas.

 

John James Audubon, Great White Heron, 1839

 

Heron significa ‘garza’ en inglés, por eso Heron Preston llena su ropa de cuadros de pájaros de hace doscientos años. Tiene cierto sentido: su trabajo creativo es casi tan difícil de encasillar como el animal.

Hace diez años publicó un libro lleno de fotos de cool kids neoyorkinos. En 2013 ya lanzaba bootlegs ficticios, y, en 2015, spin-offs a lo Dapper Dan. Ha llevado su colección al espacio con la NASA y lo ha grabado en analógico; ha producido ropa sin residuos a partir de los uniformes usados de los basureros de Nueva York; ha puesto diamantes de Swarovski alrededor de la cara de Putin y acaba de estar pinchando Trap en Turín. En su página dice de sí mismo que es the true embodiment of an artist born of the post-internet generation. Lo que está claro es que le gusta saltar de un formato a otro y que tiene un don para llegar antes a los sitios.

 

 

Su padre era policía y a él de niño le gustaba disfrazarse y performar a partir del uniforme. Quizá por eso su moda siempre ha sido muy narrativa. Partiendo de la sudadera como base, Heron toma temas que surgen del día a día en la ciudad y los reinterpreta con una gráfica exagerada. Sus letras en cirílico conviven con calaveras aerografiadas, tejidos técnicos y referencias virtuales.

Often nos invitó a su DJ Set en Turín y estuvimos un rato a solas con el hombre que le dio sus primeras Yeezys a Ian Connor y montó Been Trill con Virgil Abloh y Matthew Williams. Hablamos del naranja, de las garzas y de la importancia del gesto joven.

God save the internet.

 

 

Estás aquí en Turín para un DJ Set; Been Trill era originalmente una fiesta y has colaborado en el diseño del merchandising de The life of Pablo. La música y la moda se dan la mano en tu trabajo, ¿cómo se influencian una a otra?

La música lo es todo. Hace latir la cultura, mantiene sus enlaces. Yo empecé a pinchar y a hacer ropa al mismo tiempo, no las entiendo separadas. Pero lo que más especial me parece de ser DJ es que la música une a la gente, mucho más que la moda.

Llevo con esto diez años. Empezó como algo pequeño pero ha ido creciendo poco a poco, y ahora de repente me veo a mí mismo dando la vuelta al mundo para pinchar en fiestas interesantes. Es una locura.

 

Últimamente pasas mucho tiempo en Europa. Aquí las calles son diferentes, los jóvenes son diferentes… Hasta los pájaros son diferentes. ¿Qué te llevas a casa?

La gente, sobre todo. La gente aquí es muy cálida. Esta mañana, cuando aterricé en el aeropuerto, hasta los policías de aduanas hacían bromas.

También la comida, la cocina, la arquitectura. De Grecia, donde me encanta pasar el verano, a Italia, donde trabajo. Viví en París una temporada. Europa tiene huecos muy especiales para mí.

 

 

Tomas la calle como inspiración y te fijas en los jóvenes creativos, pero tu mirada también se para en la gente cotidiana: los obreros, los basureros. ¿Por qué?

Porque eso es real. Lo siento auténtico: gente de verdad que hace cosas reales en el mundo real. Conecto con eso. Me encanta celebrar su cultura y su comunidad con mi trabajo. Me encanta poder establecer una conversación entre moda y vida.

 

“Creo que los chavales ya no tienen que estudiar moda. Yo no estudié moda; Virgil no estudió moda. Somos ejemplos de cómo puedes abrir tu propio camino.”

 

Tu moda siempre ha trabajado la cuestión de la autenticidad. Fuiste uno de los primeros en hacer bootlegs y en llenarlo todo de logos, ¿cuánta autenticidad ves en la escena ahora mismo?

No tanta como debería haber. El streetwear tiene mucho más potencial. Las oportunidades para transmitir realidad están ahí, en las prendas que hacemos todos los días. Sencillamente no las estamos aprovechando.

 

En torno a esto, Kim Jones acaba de decir que puede que vaya siendo hora de retirar el término streetwear. ¿Qué opinas sobre lo que está pasando últimamente entre el streetwear y las casas históricas de moda?

Creo que los chavales ya no tienen que estudiar moda. Yo no estudié moda; Virgil no estudió moda. Somos ejemplos de cómo puedes abrir tu propio camino.

Hoy en día las herramientas digitales permiten crear las conexiones necesarias para lanzar tu carrera. Y además, la gente cada vez es de mentalidad más abierta y más lanzada al riesgo. Las cosas nuevas chocan menos.

 

“Los obreros y los basureros son gente de verdad que hace cosas reales en el mundo real. Conecto con eso. Me encanta celebrar su cultura y su comunidad con mi trabajo. Me encanta poder establecer una conversación entre moda y vida.”

 

Creo que eso cuestiona un poco la idea de educación en general y la de las escuelas de moda en particular. La gente joven se está preguntado: “¿De verdad tengo que estudiar moda? Hay gente que se lo está montando por su cuenta; como Heron, como Virgil.” Estamos viviendo un momento muy interesante, en el que el sistema de la moda está siendo alterado y lujo y calle se están mezclando por primera vez. Estamos inaugurando una dirección, una historia y un modo de acercarse a la moda.

Aunque también hay que tener en cuenta que la moda es un fenómeno cada vez más masivo al que están accediendo perfiles nuevos. Mi ropa se está vendiendo en Barneys, en Saks Fifth Avenue… Toda esa comunidad está acercándose a la cultura por primera vez. Esto va a llegar a otro nivel. Vivimos un momento apasionante.

 

 

Parece que hoy en día Instagram es casi tan importante como la Fashion Week. Antes tenías que esperar seis meses si querías ver nuevas propuestas, pero en 2018 puedes seguir el día a día de los creativos en directo. Puedes enterarte de cómo se visten los jóvenes en Tokio, de cómo se visten los jóvenes en París… A nivel personal, ¿buscas referencias en Instagram?

En realidad, no mucho. Prefiero buscar referencias cuando viajo. Por trabajo estoy constantemente alrededor del mundo, de ciudad en ciudad, y en cada una descubro una comunidad de jóvenes creativos apasionados por la música, el arte y la moda. Como hoy en Turín. De aquí es de donde sale la inspiración.

 

“El naranja viene de las garzas. Investigando las diferentes gamas de color de su plumaje, encontré este tono y me gustó tanto que decidí adoptarlo y hacerlo el color distintivo de mis colecciones.”

 

Ser joven es una parte muy importante de lo que haces. ¿Te asusta la posibilidad de dejar de sentirte joven en algún momento?

No sé si diría que me asusta, pero definitivamente creo que es importante que siga en contacto con la cultura joven, que siga siendo parte de ella. Por eso pincho en fiestas, esto es la cultura. Imagina una ciudad sin noche, sin clubs, sin fiestas. No es lo que tiene que ser.

No tengo miedo a perder el vínculo con los jóvenes, pero siempre me reto a mí mismo a rodearme de gente más joven que yo, a trabajar con ellos, a adoptar su visión y a apoyarlos.

 

 

Una última pregunta. Algo que siempre he querido saber es lo que significa para ti el color naranja. Es una parte fundamental de tu identidad visual. ¿Tiene alguna historia detrás?

El naranja viene de las garzas. Investigando las diferentes gamas de color de su plumaje, encontré este tono y me gustó tanto que decidí adoptarlo y hacerlo el color distintivo de mis colecciones.

 

Eso y los cuadros de Audubon.

Exacto. De hecho, uno de los primeros cuadros que he añadido a mi colección es una garza de Audubon.

S/O Mirafiori Brando y Fil Tenso.

 

 

 

 

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"Yo no busco, yo encuentro"

Pablo Picasso