La guerra de las Nike Cortez

Publicado por el 19/12/2019 en Artículos

 

Las Nike Cortez han sido, desde su lanzamiento, uno de los modelos más icónicos de Nike. Su redondeada silueta tan característica no pasa de moda y son un ​must​ en el armario de cualquier ​sneakerhead​. Pero con esta zapatilla no es oro todo lo que reluce. Su creación estuvo plagada de acusaciones, demandas y fue el origen de una guerra comercial entre dos gigantes del calzado.

Todo se remonta a finales de la década de los 50, cuando Phil Knight, atleta de la Universidad de Oregón, compró los derechos de distribución en Estados Unidos de la marca japonesa Onitsuka Tiger, actualmente conocida como ASICS. Junto al entrenador de su equipo universitario, Bill Bowerman, fundó Blue Ribbon Sports (BRS), que años más tarde pasaría a llamarse Nike.

Knight entrenaba durante horas con el calzado que importaban desde Japón, obteniendo información de primera mano sobre los pros y contras de cada modelo. Es fundamental testear el producto con el usuario final, y en Blue Ribbon Sports eran conscientes de ello. Mientras Knight realizaba el trabajo de campo, Bowerman se rompía la cabeza viendo cómo mejorar los Onitsuka Tiger, siguiendo siempre el ​feedback q​ue recibía por parte de su socio.

Finalmente, en 1966, BRS realizó un encargo de 300 pares del primer modelo diseñado por Bowerman, las ​‘TG-24/Shoe Designed by Bill Bowerman w/Mexico Line’​ (este era su nombre, que dejó patente que una gran visión de negocio no implica dominar el arte del naming​). A pesar de la nomenclatura, fueron un éxito entre los atletas de la época. De cara a los Juegos Olímpicos de México 1968, la zapatilla fue renombrada primero a ‘TG-24 Mexico’ y posteriormente a ‘TG-24 Aztec’.

 

 

adidas, otra de las marcas que quería aprovechar el tirón del evento deportivo, demandó a Blue Ribbon Sports debido a la similitud en el nombre con su modelo ‘Azteca Gold’. Tras un veredicto que se decantó a favor de la empresa alemana, los de Oregón no tardaron en encontrar un nuevo nombre: ‘TG-24 Cortez’. Tiene pinta de que esta decisión tuvo algo que ver con Hernán Cortés, conquistador que derrotó a los aztecas en el siglo XVI.

 

 

A nivel comercial, fueron tal éxito que desde BRS se plantearon cambiar su plan de negocio. Ya estaban más que asentados en el mercado americano, habían diseñado calzado propio que importaban de Asia y contaban con un fuerte músculo económico tras años de éxitos de ventas, por lo que decidieron fabricar en Estados Unidos su propia zapatilla. Knight y Bowerman cancelaron el acuerdo de distribución con Onitsuka Tiger y en 1972, recientemente renombrados como Nike, lanzaron su propio modelo: las Nike Cortez. A pesar de ser, a priori, un producto completamente nuevo, las similitudes eran claras a simple vista: desde los materiales o la forma de la suela hasta los icónicos colores azul, rojo y blanco.

 

 

Esto supuso el inicio de una guerra legal por los derechos del término ‘Cortez’. Tanto Onitsuka Tiger como Nike reclamaban los derechos de explotación del nombre y comenzaron trámites jurídicos y legales que se alargaron durante 2 años. Los japoneses
alegaban que el modelo se fabricaba en todo momento bajo el nombre de Onitsuka Tiger, mientras que los americanos reclamaban que Bowerman era el dueño de la propiedad intelectual del término. Finalmente, la justicia dio la razón a Nike y la antigua ASICS se vio obligada a sustituir el nombre, sustituyéndolo en sus catálogos por ‘Tiger Corsair’.

A partir de aquí, Nike tuvo vía libre de producción y sus ventas no dejaron de crecer en las décadas posteriores. A pesar de estar concebidas como calzado para correr, triunfaron más allá de las pistas y se popularizaron enormemente. Desde bandas callejeras estadounidenses, que vestían las Cortez de sus colores identificativos, a series o películas de Hollywood (Forrest Gump recorrió Estados Unidos con unas en sus pies), su silueta ha perdurado a lo largo del tiempo.

 

 

Recientemente hemos sido testigos de colaboraciones de todo tipo, desde una versión con plataformas exageradas junto a Comme Des Garçons, a una especie de zapatillas de andar por casa creadas con el rapero Kendrick Lamar. Y esto es lo bonito de las Cortez, que son un lienzo en blanco perfecto para los equipos de diseño.

En los últimos años han aparecido tecnologías como el ​knit​, han surgido tendencias como los ​chunky shoes,​ hay cientos de espumas diferentes entre las que elegir para fabricar una suela y se vislumbra un futuro en el que las ​sneakers​ se atan solas. Pero las Nike Cortez trascienden más allá. Hoy en día, con un mercado sobreexplotado y nuevos lanzamientos cada semana, dicho modelo se mantiene más vivo que nunca. Y esto deja de manifiesto un hecho: el valor de lo sencillo es incalculable.

 

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